En un cerrar y abrir de ojos, y no en un abrir y cerrar, conversando en medio de la calle de cosas que sin darnos cuenta teníamos tanto en común. Por lo menos yo nunca había hablado cosas así con alguien, por que no conocía a alguien que haya estado en la misma situación que yo, o por lo menos no le tenía confianza. Pero empecé a conocerte y darme cuenta de todo lo que teníamos en común y no sólo por esa loca, sino por otras cosas más, totalmente indirectas pero coherentes.
Bastó un par de sillas y un microondas, un buen enrollado y una larga caminata para poder asombrarme con cada frase y cada palabra que decíamos los dos a la vez. Es bien raro poder hablar de eso con alguien, pero es más raro aún que lo hallamos hecho de una manera tan normal y fluida.
Volverá a suceder, por que esas cosas pasan y volverán a pasar. Món, creéme que volveremos a hablar así, otra vez.
Y si no es en Benavides, será en la PUCP.
Te quiero Món.
Mor.