Montando bicicleta, pasando por calles que ni en mi mete serían capaces de aparecer. Lugares raros pero al mismo tiempo bastante familiares. Reconocer y acordarme de una amiga que vivía cerca a ahí, bastó para pasara a saludar para ver como estaba.
Miles de palabras. Millones de sentimientos. Todo lo que descargaba era increíble y cada vez me daba cuenta de la gran personalidad que tiene. Parece que no le importase nada, y al mismo tiempo que lo daría todo por las personas que quiere.
Puedo llegar a decir que es mejor ser su amigo, que ser su enemigo, pero sonaría algo estúpido hacerlo. Sólo puedo decir que es increíble poder confiar en gente así.
Sonríe y demuestralo más seguido pues.
Con más pitas. Te adoro.